ACLARACIÓN TONTA PERO NECESARIA AL FINAL DE LA PAGINA HAY UN ENLACE QUE DICE ENTRADAS ANTIGUAS ES PARA VER LAS IDEM (LES DIJE QUE LA ACLARACIÓN ERA TONTA)

jueves, 9 de mayo de 2013

LA RESISTENCIA PERONISTA EN PUNTA ALTA


Me llegó este mail por medio del Instituto de estudios Politicos, Económicos y sociales del Sur.
Lo pongo a disposición e todo aquel que quiera bucear un poco en la historia de los inicios de la resistencia peronista en estas tierras arenosas.Para mas material sírvanse pasar por:
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Everardo Facchini, apuntes para un estudio de
La Resistencia Peronista

Por
Eriberto Depablo






Estos pocos renglones, muestran el mayor y último esfuerzo hecho, por el gran amigo y mucho más grande Compañero Peronista: Everardo “El Negro” Facchini,  días antes que la muerte le ganara la "partida", como ocurrió el 30 de marzo de 2005. Quienes lo conocimos desde sus dieciséis años, cuando fuera Secretario de la U.E.S. Unión de Estudiantes Secundarios) del Colegio Nacional anexo Comercial y Normal de Punta Alta, sabemos que sus escritos, generalmente extensos, profundos, en casos, de retórica bizarra – propias de una época de  "resistencias" no sólo juveniles – fueron contundentes en la Resistencia Peronista de Punta Alta y  hasta  más allá de la Sexta Sección Electoral, en nuestra Provincia de Buenos Aires. 
Contrastante con su letra rectilínea y firme de siempre, los trazos actuales, filiformes hasta perderse en débiles líneas casi ilegibles, de una misiva inconclusa, indican el deterioro – lamentablemente irreversible – de su salud. No obstante, de su brevedad textual, en metalenguaje e historias entre líneas, podríamos escribir varios tomos respecto de Everardo y el peso significante de su misiva inconclusa pero de contenido que supera por mucho los pocos renglones que apenas superan los diez.
            En principio para facilitar su lectura  tipearemos su contenido textualmente, Sólo lo que está entre paréntesis es nuestro.

"Querido Rulo":

        "Aquí estamos, compañero. Recibí tu correo con mucha emoción y de pronto me vi de vuelta en nuestra juvenilia, allá lejos y hace unos años. Ya no son los 18 de cuando asaltábamos el Colegio Nacional para imprimir el primer panfleto en contra de la vieja dictadura (Fines de setiembre de 1955) de marinos y oligarcas. ¡El primer panfleto! Después les empapelamos la ciudad, a pesar del toque de queda y nos metieron en cana. Vos debías tener 15 años, el Yoyi Dimarco, el Gordo Timi. Había un colifa que de tanto en tanto gritaba "¡IRMA!" en el calabozo de Yoyi (En realidad era el mío, y los vagos desde calabozos adyacentes le hacían burla, el loco se desesperaba. Me tocó vivirla como para no olvidarme). Allí fue  que el comisario Rambado me amenazó con  tomar las impresiones digitales... de los carteles. Y allí fue que el capo de la taquería, el teniente Jorge Bautista, me dijo "La gente es una mierda (toda la gente).

"En setiembre hará 50 años de aquel "salto cualitativo"...

Aquí estamos, compañero Esta expresión conlleva una apretada historia de vida que está queriendo decir mucho. Era propia del Negro, como quien llega a una meseta y se prepara para seguir subiendo. Hay decisión de continuar, no es lo mismo que decir “Aquí llegamos compañero”. De ningún modo, en ese “aquí estamos”, se da una alteridad que conlleva un supuesto nosotros que incluye al otro, como diciendo y “aquí estamos y vamos por más”. Así era el Negro, líder y luchador nato.

            Pero en esta oportunidad, conociendo de su estado terminal, el “aquí estamos, compañero” afirma, por un lado, una disposición de lucha capaz de “no darse por vencido aún vencido” y por otro, de resignación metafísica frente a lo trascendente que se le impone y asume – cristianamente – acompañado por quienes – además de su entorno familiar de afectos próximos – compartimos, otrora, el pan, cigarrillos, mates y causa durante horas, días y años de militancia.
Recibí tu correo con mucha emoción”. Tras la aparente frialdad más estratégica que formal con la que encubría una, más simulada que real soberbia y/o altanería autoprotectiva, el Negro era emotivo, nostálgico, sentimental y sumamente generoso. Días antes le escribí[1], a su esposa Anahí, quien después me dijo que el Negro, leyó – cosa que lamenté –por cuanto creí que desconocía de su enfermedad. Anahí, luego por teléfono me aclaró, que el ya estaba enterado, desde un diálogo que tuvo con ella misma quien, en la oportunidad, me informó poniendo énfasis en la entereza y valentía con que conscientemente, Everardo, afrontó su partida de este mundo. Desde esas circunstancias el Negro comienza a responderme tal como venimos leyendo. Desde aquí es evidente que no se trata de un mero acuse de recibo, sino de comunicar un estado emotivo, que no era nuevo para mí.
            Por muchos indicadores puedo decir que el Negro, desde su gran inteligencia y capacidad conceptual era reprimidamente emotivo, lo ocultaba o encubría de tal forma, que ni él mismo debía darse cuenta. Desde sus escritos, su afición por el tango, el futbol, las broncas ante la injusticia, lo popular, etc. pero sobre todo lo advertí al acompañarlo, más de una vez, al cementerio de Punta Alta, donde yace su padre, fallecido cuando él era chico, era evidente que  le dejó un dolor eterno que no quería actualizar desde el sentimiento aunque, tal vez,  sí desde la razón.
de pronto me vi de vuelta en nuestra juvenilia, allá lejos y hace tiempo” Evocación, que dice mucho, porque en esas “juvenilias” aún cuando por inercia veníamos de una niñez privilegiada, de pronto la adolescencia y juventud se nos hizo complicada por asumir el  justicialismo como estilo de vida y forma de ser en el mundo desde una Patria Grande, Justa, Libre y Soberana. Nos daba una identidad y una causa, más que un partido, que dicho sea de paso, como tal no nos llegaba y hasta nos había producido situaciones enojosas, que sirvió para que nos intervinieran la UES de Punta Alta y que, de no haberse producido la “revolución fusiladora”,  seguro concluíamos sino anti para nada peronistas.
El destino y  el atropello gorila nos produjo – detenciones, arbitrariedad e injusticias mediante – un efecto contrario. Y cuando no pocos se borraban, nosotros nos hicimos peronistas. Claro que, desde el mismo 16 de setiembre en Punta Alta – Puerto Belgrano – numen de todo fue Everardo. Por eso “nuestra juvenilia” – de Facchini y su grupo – no será como la de Miguel Cané, no sólo porque éste fuera el autor de la Ley represiva de “Residencia”, por la que se podía deportar a todo inmigrante “díscolo”, anarquistas, socialistas, comunistas, etc., sino porque la nuestra, ideológicamente, fue antitética.

            Desde un e-mail que en nuestros estilos vino a ser la continuidad panfletaria de manera menos incómoda y por supuesto nada arriesgada, cuando el Negrito Antonio Ángel Coria me entera de la enfermedad del Negro en éstos términos:
 “A estas horas que les escribo (7-III-2005) no sé cuál ha de ser el estado del Negro Facchini. Sí sé que al mediodía era muy grave. Son como las 21 y más tarde trataré de comunicarme con su esposa, Anahí (011) 4903-6294 para saber algo más.
Lo único que tengo hasta ahora es lo que me avisó mi hija, a su vez comunicada con Anahí.
Ayer mientras estaban haciéndole una sesión de rayos, le dio otro infarto (el anterior había sido en julio).
Bueno me parece que quien pudiera, le echase una llamada a su mujer.
Espero que mi próxima comunicación sea más alentadora. Un abrazo grande. Negro Coria.
            Hice con prontitud un  mensaje, de ex profeso tipo panfleto:
            Hola Amigos y Compañeros, como decíamos ayer al final de cada "Volante" "Panfleto", etc. "Compañero hágalo correr. Gracias".
El Adjunto es un pedido, una evocación, un ruego en voz alta, por el compañero EVERARDO NEGRO FACCHINI, hoy en tenaz lucha por su vida y a quien  recordamos siempre – con precisión y justicia – representante de la continuidad histórica del Peronismo de Punta Alta cuando en 1955 los vende patria derrocaron a Perón y al Pueblo Argentino.
Está internado en el Sanatorio Santa Isabel de la Capital Federal.

¡VAMOS NEGRO, TODAVÍA!

Quizá para hablar del Negro Everardo Facchini sea suficiente decir que allá, por octubre de 1962, el General Perón respondió, de su puño y letra denominándola “Declaración de Punta Alta”, la Carta que unos días antes se había esbozado a nombre de la Juventud y el Peronismo, teniendo como responsable principal de su redacción al Negro y se le remitiera a propósito de deslealtades y estrategias incomprensibles de la Conducción Táctica del Movimiento, que  interpretaba más el sentir de la UOM, con el Lobo Vandor, que al propio pueblo y su líder Perón.
Hoy, que, el Negro, apuesta como nunca entre su vida y la muerte, bien vale este reconocimiento del General por lo tantos olvidos e ingratitudes, particularmente, por parte de quienes en Punta Alta debieran sentir el deber de no olvidar a quien en 1955 se jugó también a todo o nada pero por el Peronismo del que muchos, por ese entonces,  ya, desertaban.
Época ésta que va hasta 1962, en que los peronistas escaseaban  o la mayoría silenciosa, contaba con pocos de su dirigencia claudicante, frente  al empellón de la fusiladora  que,  en Punta Alta, verja por medio con la Base Naval de Puerto Belgrano, tenía gran parte de la oficialidad por mayor enemigo. El Negro, con los “chicos” de la UES, se hizo “Resistencia” con John William Cooke, más tarde “Tendencia”, por fin, “Izquierda Peronista”, por último “JP”.
Lúcido de genialidad precoz, lideró no sólo a los más chicos, en el “Ateneo Palabra Argentina” también a los mayores. El retorno de Perón lo encontró del lado de “la Juventud maravillosa”, suficiente para que las “Tres A” fueran detrás de él.
Menos mal que logró exiliarse, alternativa que le dieran, a su prisión, horas antes del 24 de marzo con el “proceso”. Para los tiranos desatados este día, El Negro era candidato a desaparecer.
Este es el compañero que hoy, en solitario, sólo acompañado por su Compañera Anahí y la ciencia médica, está luchando por su existencia. No obstante, los peronistas de siempre estamos presentes como ayer, junto al Negro, clamando a Dios por su vida y a la Sexta Sección Electoral,  por su memoria.
AGRUPACIÓN POPULAR
Presente 14/03/05

Simultáneamente, el calificado Compañero y periodista Antonio Angel (Negrito) Coria se había adelantado con una semblanza que con mayor conocimiento y militancia nos actualiza y permite dimensionar los alcances de esa vuelta a las “juvenilias”, porque no vienen de alguien que vivió repitiendo rutinas de un año en el transcurso de cuarenta y tantos años. Nada de eso. Véase, si no:
 “POR ALLI, HABRÁ ALGUNOS QUE ALGUNAS COSAS NO SUPIERAN DEL EVERARDO: COMO POR EJEMPLO, QUE HACE MEDIO SIGLO, EN 1955, CUANDO TRIUNFABAN LOS GORILAS SETEMBRINOS, EN PUNTA ALTA, NUESTRO PUEBLO NATAL, JUNTO A OTROS JÓVENES COMO ÉL, LA MAYORÍA ENTRE LA ADOLESCENCIA O SALIENDO DE ELLA, EMPEZABA A LA PAR QUE LA RESISTENCIA A LOS TIRANOS, EL LARGO RECORRIDO DE CÁRCELES, PERSECUCIONES, EXILIO, QUE EN SU CASO PARTICULAR LO HACÍAN EL MÁS PERSISTENTE HABITUÉ DE CALABOZOS CARCELARIOS O MILITARES.
MANTUVO ESTRECHA AMISTAD CON JORGE DE PASCUALE,  ANDRÉS FRAMINI, FERMÍN CHÁVEZ Y CON DARDO CABO Y DANTE GULLO, COMPARTIÓ SU ÚLTIMO PERÍODO DE CÁRCEL, JUNTO A ULISES, A MOLINA, A CARLITOS RICHTER. SEA EN VILLA FLORESTA O SIERRA CHICA.
TRAS LOS FUSILAMIENTOS DE TRELEW en 1972, SE DIO A LA TAREA, COMO ABOGADO, DE ORGANIZAR LA PROTECCIÓN Y DEFENSA DE LOS SOBREVIVIENTES QUE HABÍAN SIDO HOSPITALIZADOS EN LA BASE NAVAL DE PUERTO BELGRANO.
CON VÍCTOR BENAMO DE RECTOR EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DEL SUR, OCUPÓ EL CARGO DE SECRTETARIO DE BIENESTAR UNIVERSITARIO Y AL POCO TIEMPO, FUE SECRETARIO JURÍDICO EN LA FACULTAD REGIONAL "FELIPE VALLESE" DE LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA NACIONAL (U.T.N.) EN BAHÍA BLANCA.
DE ALLÍ, A LOS POCOS DÍAS Y CUANDO ASUMÍA IVANISEVICH EN EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y LAS HORDAS DE LA TRIPLE "A" DESATARON SU  FEROCIDAD, FUE A DAR A LA CÁRCEL DE VILLA FLORESTA, LUEGO A SIERRA CHICA Y POCOS DÍAS ANTES DEL GOLPE DEL 24 DE MARZO DE 1976, OBTUVO LA OPCIÓN PARA SALIR DEL PAÍS. EXILIADO EN PERÚ; TRAS EL GOLPE DE ESTADO CONTRA JUAN VELAZCO ALVARADO, RECIBIÓ ASILO EN SUECIA.
GREMIOS COMO LA UOCRA, LA C.G.T.A., LA GREMIAL DE ABOGADOS, EL M.T.A., EL DE EMPLEADOS DE COMERCIO EN PUNTA ALTA, FOETRA, LOS FERROVIARIOS, EN FIN LARGA ES LA LISTA, LO TUVIERON SIEMPRE A LA ORDEN PARA DEFENDER LOS INTERESES DE LOS TRABAJADORES.
EN LA ACTUALIDAD, ESTÁ ESCRIBIENDO UNA HISTORIA SOBRE EL PERONISMO Y EN PREPARACIÓN, ESTÁN LAS MEMORIAS DE LO QUE FUE - JUNTO A OTROS ABOGADOS Y HASTA UN JUEZ, MÉDICOS, PERIODISTAS, SINDICALISTAS, ESTUDIANTES - LA LUCHA POR SALVAR Y DEFENDER LA VIDA DE BERGER, CAMPS Y HAIDAR, SOBREVIVIENTES DE TRELEW PRESOS EN PUERTO BELGRANO. Negro Coria.
Ya no son los 18 de cuando asaltábamos del Colegio Nacional para imprimir el primer panfleto en contra de la vieja dictadura. Ciertamente, por aquellos tiempos en que “no se conocía ni coca ni morfina”, ni PC, teníamos dificultades para hacer una volanteada. El único mimeógrafo relativamente alcanzable, era el del Colegio Nacional. Pero, toque de queda mediante, patrullaje de calles y obviamente la imposibilidad de pedir permiso, nos llevó, previos acuerdos por conseguir llaves, saltar paredón y abrir puertas, a valernos de tan útil como necesario aparato.
Tapamos las ventanas para que no se viera la luz desde afuera y empezamos a darle. Salían una pinturita. Nos preocupaba que ante cada pasada, el tambor de la máquina hacía el clásico “clinc, clanc”, ruido de ida y vuelta y que alguien pudiese escuchar. No fue así. Y cuando concluimos después de una a dos horas, salimos por donde entramos, pero al subir el tapial, miramos hacia atrás y vemos un fuego al fondo del patio, que no nos pareció existir cuando entramos. Sin alternativas, dijimos “vamos a ver de qué se trata”. Y allá fuimos, con “temor y temblor”; no había nadie y por lo visto, el viento avivaba unas brazas preexistentes, que de lejos daba sensación de prende y apaga semejante a letrero luminoso. Los jeeps Willy de la marina daban vueltas, pero logramos que nadie nos viera.
A la noche siguiente, Chiche Gennari y yo, salimos a tirar los volantes que entre otras cosas decían ¡Que se vaya Faccetti!, recién designado como interventor por los golpistas y ¡Que vuelva López Carlos Abel!, rector expulsado y preso por los militares dada su condición de Peronista. A los dos días, frente a la esquina del Bar Central, me llaman quienes se autodenominaban “estudiantes libres”, cuyo centro “CEL” reemplaza a la UES. Mientras me carean, porque alguien les dijo que yo había andado tirando volantes y mi negación no fue suficiente, el flaco Cardillo sacó una mano trapera y me dio una piña en el rostro, pensé que todos se me venían encima; no fue así gracias a quienes contuvieron, en particular, recuerdo Bebe Cianni y Prada.
            Intencionalmente al decir vieja dictadura, es obvio que está refiriéndose a otras que continuaron con la intención de aquella primera: terminar no sólo con el Peronismo, sino con el pueblo en el poder, que debía volver a los “mandos naturales” del establishment. Cuando se produce el 24 de marzo, el Negro Facchini estaba preso. Advertidos, sobre todo su hermano Norberto, inicia casi sobre las vísperas, un trajinar en búsqueda de su liberación; entre otros, entrevista al Coronel Damasco y también al profesor de Historia de Punta Alta Jorge “Yoyo” Soulé, a la sazón, funcionario de Isabel, que en 1955 por su acercamiento con el Negro, fue quien nos iniciara en el nacionalismo aliancista, revisionista de su pertenencia, en el cual, a la fecha, aquel continúa. Como en tales interlocutores no encontró respuesta, porque lejos estaba Everardo de las orientaciones iniciales (había avanzado hacia la “Tendencia”, la “JP”, que algunos denominan la “izquierda peronista”), obviamente no le era fácil a Norberto encontrar la salida. Después de varios intentos, pudo resolverlo con un guiño oportuno de alguna autoridad competente y el 23 de marzo de 1976, el Negro partía rumbo al Perú, iniciando el largo itinerario del exilio, hasta 1984, en que nos reencontramos en Punta Alta. Ciertamente, si el 24 de marzo el “proceso” lo halla en la cárcel, el Negro hubiera desaparecido como uno más de los tantos miles.
            Con esto damos fe que con nuevas o viejas dictaduras siempre los peronistas-justicialistas en serio serían - casi sin solución de continuidad - los perseguidos, torturados, asesinados, exiliados, etc.
Después les empapelamos  la ciudad, a pesar del toque de queda y nos metieron en cana.
Fue, la volanteada, nuestra primera acción. Luego vendrán otras y a la vez que más nos comprometíamos, más fichados estábamos y más a mano nos tenían. De resultas en esos días fuimos dos veces presos: una primera, cuando apareció Punta Alta toda empapelada por “Perón  y Evita y que se vayan los golpistas”. Nos detuvieron por ser integrantes de la UES junto a otros compañeros de la CGT y del partido peronista. En 1957, más propiamente el 17 de Octubre, nos detuvieron por infrigir el Decreto 4161/56 que reprimía toda mención de Perón, Evita, símbolos, instituciones y gobierno. Es decir, era como que el Peronismo no hubiese existido por más que estuvo diez años en el gobierno. Dicho sea de paso, los que mejor vivió el pueblo y la juventud argentina de entonces. Somos testigos y beneficiarios de ese bienestar, que vimos, progresivamente, deteriorarse gracias a la antipatria y al antipueblo tras sucesivos gobiernos, que como solía decir Perón, se encargaron de hacernos óptimos. Al punto que obtendrá la tercer presidencia por el 65% de los votos.
            De resultas la citada jornada, perdí el cuarto año de estudios, que luego recuperé por las noches en el Comercial de Bahía Blanca. Si comento las consecuencias personales, no es por auto referencia, sino porque en realidad, hasta aquí, aparte de los calabozos que nos tocó a todos, los añadidos, me los llevé, hasta ese momento, solamente yo.
Cómo olvidarlo, si cuando me dejan fuera del cuarto año, el preceptor Ecio dijo en aquella oportunidad: “Está bien, quien estuvo preso es un delincuente y como tal no puede quedar en el colegio”. Lo paradójico de todo es que, con Ecio éramos vecinos desde chicos y luego – en 1962 – como él era frondicista,  festejamos juntos el triunfo del 18 de marzo, aunque luego no recuerdo haberlo visto en la Plaza Belgrano de Punta Alta, cuando, acompañando, al intendente electo Norberto Facchini, ante la anulación de las elecciones por el mismo Frondizi, tuvo nuestro compañero electo que asumir ante escribano público, contratado “ad-hoc” a la sazón, Renato Bortolotto. Quien, dicho sea de paso, como en gobiernos de facto anteriores, en 1976 formó parte del proceso genocida en el gobierno de la provincia de Río Negro, tocándome en suerte que me dejara cesante en mi cargo en la  Biblioteca Provincial del Maestro, sosteniendo como argumento para ello que en un “Boletín Bibliográfico” de mi dirección, difundía, según me señala, marcado en rojo, a Paulo Freire. Claro que el decreto dirá  “por ser factor real o potencial de perturbación del orden” y  don Renato  decía pertenecer a la “Democracia Progresista”.
            Fue por los tiempos del presidente Arturo Frondizi que pese a la dura represión, movilización militar de los ferroviarios y detenciones masivas, que con nuestro compañero Osvaldo Rigoni, obrero ferroviario, como Director, sacamos con empeño “Resistencia”. Con la lúcida pluma de Everardo, que comenzaba a descollar más allá del pago chico y no podía “asomar” por estar bajo bandera en la que fuera obligada conscripción, empezamos otra época en la militancia Peronista, en la que pese a su condición de soldado, nada impidió que El Negro diera orientación, diagramara, etc. al periódico “Resistencia”. La cuestión fue que sea por la movilización ferroviaria o por el tenor de nuestra prensa, a Rigoni[2] lo encerraron seis meses en la cárcel militar de Magdalena. La dirección del Periódico la tomó Juan Carlos Vila[3], que, sin haber salido de baja aún el Negro Facchini, debe incorporarse también al servicio militar. De esto, resultó que vine a ser yo el último Director del Periódico que, luego de un número más, se cerró conminado por las “autoridades” gorilas, siendo clausurado por decreto que firmaron el presidente Frondizi y su ministro del interior, Alfredo Roque Vítolo, nefasto personaje, gorila marcadamente antiperonista.
            Vos debías tener 15 años, el Yoyo Dimarco, el Gordo Timi. En realidad dado que soy de marzo del 39 a esa altura  tenía  16 años, en realidad, por ser alto siempre me dieron más edad de la que tenía, felizmente, no me sucede lo mismo ahora que me dan de menos. Cuando el Negro se remonta a esta edad y menciona a otros compañeros: Yoyo Dimarco (Raúl Celear) se refiere a un compañero que “perdimos” en la Prefectura Naval, al ingresar a ella de cadete, que llegó a oficial y durante el Proceso, no vimos más.
El Gordo Timi (El Ñato) estuvo cuando debió estar y se alejó, no del todo, por un sentido de la vida más realista y pragmático, siendo un próspero comerciante, cosa que nos alegra por cuanto es de nuestra gran estima y amistad. Pero más allá de estas dos menciones seguro es que, si su tiempo le hubiese permitido, hubiera llegado a nombrar otros compañeros que también estuvieron dónde y cuándo debían estar. Me refiero a los hermanos González, Norberto y Juan, hijos de un Peronista de ley que afectuosamente llamábamos “Primero de Mayo”; Chiche Gennari, Antonio Angel Coria (El Negrito)  Maestro y Periodista, militante de mimeógrafo en mano, doctrinero infatigable, sentenciado a muerte, que debió exiliarse en México y vuelto con la Democracia, carece del debido reconocimiento del Peronismo, no sólo de Punta Alta.
Adalberto “Goyito” Wimer (que será Secretario de Prensa de la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza y de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina) cuya lectura a Isabel del petitorio de la CGT que resultó disparador para el ostracismo de López Rega y derivó en un grave atentado con trotyl sobre su hogar en Punta Alta – milagrosamente no hubieron víctimas – muere en un “accidente” de tránsito “inexplicado”).
Coqui Soulé (el poeta que cantó de y por amor no sólo a las cosas nuestras, que aún desde su postración física, jamás vivió de rodillas y su rebeldía se hizo resistencia nacional y popular).
José Segundo Valessi quien casi inmediatamente, por la edad, mayor a todos y de astucia paisana, jubilado tempranamente como Maestro Herrero de la Escuela de Aprendices de la Base Naval de Puerto Belgrano, le otorgamos una simbólica jefatura del grupo, no fallando, él mismo al desparramar lo del “Equipo de José”. En realidad vino a ser un oportuno lugarteniente de Everardo, quien piloteando una motoneta, lo llevaba atrás de “copiloto”. De sabiduría campechana, se solía llamársele “El Zorro de la Cortada” (2 de Julio, su domicilio particular); entre los fundadores del Centro de Estudios Argentinos Raúl Scalabrini Ortiz, tuvo también la presidencia honorífica del mismo y durante el “proceso”, se perdió por Buenos Aires. Nos consta que a su fallecimiento, acaecido en Punta Alta,  había “dejado jirones de su vida en la causa nacional y popular”.
Victorio Colubri, Suboficial de infantería de marina, leal a Perón, lo dieron de baja en 1955 y desde su trabajo como empleado de comercio, será Secretario General del Gremio, fumador de Clifton, hombre derecho, amigo de valía, siempre estuvo acompañado por  su Señora e hija, inclusive cuando las Tres A le vuelan la casa con bombas de espoletas conocidas. Tras el 24 de marzo de 1976 nuevamente soporta cárcel y ya en libertad vigilada, tiene una muerte misteriosa en una solitaria calle de La Plata.
Del mismo equipo, de la Resistencia Peronista, destaca Anuar Rayes; colectivero de coraje espeluznante, que llegó a volantear la zona reservada de Puerto Belgrano, convocando a resistir la prepotencia y represión de los gorilas navales, valiéndose de un dispositivo especial por él inventado y que secretamente había incorporado al colectivo que conducía. Los más jóvenes que trae el trasvasamiento generacional, Tony Di Gíácomo. Pelusa Bugallo, Panza y Huguito Giorno, Ulises y tal vez olvido algunos más.
En fin, seguramente el Negro Everardo Facchini mencionaría muchos más, no sólo de Punta Alta. Ni qué decir si las menciones caen fuera de nuestro grupo y tenemos que dar cuenta de Quico Catá, Corina su esposa; Ríos Esquivel y Sra.; Guillermo Morilla y su señora, Isnarda Vázquez; su hermano Carlos Morilla; Mingo Delledone y hermanas, Pancho Gasparoni y su Mamá, Marcelo Carmona y Sra. e Hijos. Bousquiazo y Sra. Sánchez y Sra. Smith; Arminda; Neli Almada, La Japonesa y sus hijos. Doña Sara Zárate y su esposo Mensa,  Don Merino y Señora, longevo matrimonio, Don Dionisio León. Salazar. Garaventa, los trabajadores taxistas Massone y Don Ceballos (en este caso, como en el del matrimonio Bitteler y sus dos hijos, vale el recuerdo del gallinero, con pocas aves en su casa, como uno de los albergues clandestinos de nuestras “imprentas”, compuestas de productivos mimeógrafos artesanales). No quedan en el olvido Galié, Ruffau, Bandera y su hija. Don D’ Amores, Pedro Domenichetti y señora; Juan González (el kioskero de siempre bautizado “Primero de Mayo”) quien pese al peligrosamente represivo decreto gorila 4161, cada vez que lo llevaban preso marchaba gritando a voz en cuello, alto y tronante, en pleno centro comercial puntaltense, el ¡Viva Perón! con que se repudiaba, enfrentando a fuerza de coraje, la impudicia gorila y su infame decreto.
El anciano matrimonio Rombi. Tito Albanessi. Merodio. Méndez. Doña Pura Moreira e hija, Pancho Gasparoni. Aguirre y Sra., el matrimonio Vigil (de cuya despensa, en Brown al 300, se surtía por generosas “cuenta corriente” a compañeros cesanteados, o jubilados de bajos ingresos), Arturito García, que, llevando al hombro sus varias décadas, no dejaba de lograr noticias, desde su trabajo como cobrador de la Cooperativa de Luz, para “Resistencia” o conseguir socios “anónimos” para el Centro Scalabrini Ortiz.
Hasta aquí llegó mi racconto de memoria; después de transcurridos 50 años, medio siglo, no es poco. La mayoría de los nombrados, habilitaron prontamente el “Ateneo Palabra Argentina” de la calle San Martín, en casa de Pancho Gasparoni. De nuestro lado, los del “grupo Facchini”, lo hacíamos en lo que denominamos “Agrupación Popular” con sede en Paso 1033, la casa de Doña Elena de Facchini, madre  no sólo del Negro y Cacho, sino  capitana espiritual del grupo de los “chicos” de la Resistencia. ¿Sabrán los peronistas actuales de cuánto le debe el peronismo a estos compañeros, que aún derrocados no fueron derrotados y levantaron inmediatamente el mismo 16 de setiembre de 1955, las banderas justicialistas de Patria Grande, Justa, Libre y Soberana? ¿Les interesará saberlo? o como diría Minguito Tinguitela, el personaje de Juan Carlos Altavista “sé ‘gual” o Enrique Santos Discépolo “todo es igual nada es mejor y en el mismo lodo todos manoseados” ¿O sólo tenemos memoria para odiar? ¿O la memoria del burro que no olvida ande come? como dice Martín Fierro.  Y de los ya fallecidos: Everardo Facchini. Victorio Colubri; Goyo Wimer; Osvaldo Rigoni; José Segundo Valessi; Coqui Soulé Tonelli; González, Primero de Mayo; Quico y Corina Catá; Pedro Domenichetti y tantos más que a la  distancia (vivo hace 40 años en Viedma) no sé de ellos si viven o no. Pero la asignatura pendiente del Peronismo de Punta Alta, es el recuerdo de quienes estuvieron cuándo y dónde debieron estar y cumplieron en conciencia.
Allí fue  que el comisario Rambado me amenazó con  tomar las impresiones digitales... de los carteles. El comisario Rambado era muy conocido, en la Punta Alta de entonces, porte autoritario y lo suficiente prepotente como para tratar de presionar, como en el caso que nos cuenta el Negro. Pero, claro, era una ¡pobre chicana! para un Everardo de lúcida y rápida inteligencia, que muy lejos de sentirse amedrentado, seguramente, habrá acomodado su infaltable corbata y desde el mohín sobrador, el Negro, como era habitual en él,  lo pasó por encima con habilidosos argumentos.
            Así era Everardo, irónico y canchero, con quienes lo querían pasar de vivos. Rápido de reflejos, de muchas lecturas y bien fundados conocimientos, desde reuniones, asambleas, foros, etc. él descollaba y no se atrevían a lidiarlo en tal terreno del que siempre salía airoso. Claro que a su vez, era un  estratega de la política, gustaba preparar, previamente, el escenario con la colaboración del grupo o en el diálogo que facilitaba su sentido común dispuesto a escuchar a todos y seguir lo más conveniente, que no necesariamente debía ser lo suyo.
            Como las reuniones eran permanentes, éstas, como práctica habitual, se realizaban en Paso 1033, su casa. Ahí siempre había cuatro o cinco infaltables habitué. El Negro, gustaba tomar un té e invitaba a todos, el cigarrillo, en tanto fumador sin límites, corría también para todos. Generalmente, una pequeña máquina de escribir portátil, estaba pronta para los borradores o el picado de un esténcil o un comunicado de prensa o un documento cuestionador o un artículo para diarios, revistas o periódicos.
            Con el Ñato Timi, el Negro se reunía por las noches para estudiar Derecho a distancia como alumno libre en la Universidad Nacional de La Plata, gran parte de su carrera la hizo de esa forma; sólo entre uno a dos años, residió en la capital de nuestra Provincia, o viajaba más seguido. Así se recibió de abogado, cuando en realidad le precedía el óleo sagrado de Samuel con el doctorcito que llevaba por dentro. Era su innata vocación.
            El humor, la anécdota y/o el cuento matizaban los encuentros. En esto al Negro no le faltaba chispa y gustaba caricaturizar los aspectos o perfiles muletillas, etc., que caracterizaban a tal o cual compañero, tomando de sus propias palabras certeras observaciones que traducía en jocoso comentario. A quien gustaba gastar, era a su propio hermano Norberto, arremetiendo contra la figura señorial de éste. En fin, no todo era trabajo, estudio y militancia.
            Será, precisamente, Norberto, quien un día llegó con que había conocido a un trabajador de la Base Naval, herrero él, pero que manejaba el pensamiento nacional desde los cultores que el revisionismo histórico rescataba del olvido: José Segundo Valessi,  cuando lo conocimos constamos que era así y desde entonces, además de contar con un integrante más, nos hicimos de su casa, que por más céntrica facilitaba los encuentros, con lo que las reuniones pasaron a ser un “continuado”. Valessi, a la postre El Jefe, aún siendo soltero dejó de vivir sólo, invadido por un elenco estable, que mateaba, fumaba, con “lealtad de logia” de su pretensión, discutía y elaboraba política en su casa de la Cortada 2 de Julio, pleno centro de la ciudad.
            El Negro tenía carisma tanto en el trato personal, como desde una tribuna con una oratoria entusiasta y convocante que progresivamente subía de tono y de fuerza ofensiva, que la gente aplaudía con todo. Algo que realizaba casi metódicamente era la visita a los compañeros. Quienes más lo acompañábamos, sabíamos de antemano a quién y porqué íbamos a visitar a tal o cual compañero. La gente esperaba y se sentía muy bien con nuestra presencia, en particular con la charla informativa y reflexiva del Negro. Digamos de paso que en casi todas nos servían algo de tomar y algo sólido con qué acompañar la charla y los infaltables cigarrillos.
            Everardo siempre fue generoso en los gastos, él pagaba, y esto es algo que hizo por vida. Solía decir “mientras haya plata la gastamos” y cuando no, daba igual. Nunca fue interesado, ni le movían las formalidades de conveniencia. El trato era sincero, aunque de tanto en tanto, salía con algún bolazo como para amenizar los encuentros. Jarana que hacía reír a carcajadas.
            Para el fútbol, el tango y las mujeres tenía talento y precisión. En el fútbol sabía  quiénes jugaban contra quién, tabla de posiciones, etc., si hasta representó a Sporting (de rojinegra camiseta el club local de sus amores) como abogado en la Liga del Sur.  Respecto del tango, ídem en cuanto a orquestas, cantores; en esto solía agarrarse en un mano a mano con Valessi, en el que todos los demás asistíamos en silencio de aprender. Y no con todos hablaba sobre mujeres, su mayor confidente era el viejo Valessi y este solía comentar al respecto, “el Negro tiene buena llegada con las mujeres”. Pese a su discreción, nos dábamos cuenta que así era.
            Como se sentía en la obligación de trabajar aunque estaba estudiando, se ayudó con algunos trabajos y en casos pretendió otros que no se dieron, como el de TELBA Canal 7 de Bahía Blanca, que estaba por inaugurar. Me dice “Rulo vamos a probarnos”, ¡Vamos! le dije. Y allá íbamos, cuando en el camino nos encontramos con Rodolfo Paniagua (por entonces  Secretario general de la UOM) al que le explicamos dónde íbamos: Nos informa que “el gerente es un amigo mío, los acompaño”. Qué bueno pensamos. Claro que al final no resultó tan amigo de Rodolfo y sólo nos anotó por si llegara a necesitarse; no nos llamó nunca, aún cuando se dieron vacantes, como tuve oportunidad de comprobar a los pocos días. En fin, luego también comprobaría que es una constante no conseguir trabajo cuando se tienen principios contrarios a los intereses y la acción del establishment. Y nosotros ¡claro que los teníamos! ¡Desde siempre! ¡Desde 1955!, porque eran nuestros enemigos y por enemigos de la Patria y del Pueblo, estábamos en su contra.
            De cuando en 1967 me radiqué en Viedma, a 1984 que nos reencontramos, sólo el mismo Negro podría decirnos de su vida. Pero seguro – aunque hay un escrito pendiente que tiene su mujer Anahí – será algo a construir con el aporte, en particular, del Negrito Coria, Cacho su hermano, Juan Carlos Vila, Víctor Benamo, entre otros y la misma Anahí.
            Quedan muchas anécdotas, situaciones, etc. que describen una gran pasión por la militancia ofensiva y comprometida de un Everardo Negro Facchini, que tal vez sea hora de rescatar  del olvido no sólo para que su memoria  no se pierda, sino para que en pago chico, cuando los valores están sino transmutados, desdibujados, tenga la juventud referentes validos de conductas que la anomia y los intereses creados confunden como “Cambalache” “y en un mismo lodo todos manoseados”. No es ni debe ser así y Everardo es emblemático de una juventud distinta, que obviamente resiste no sólo a los que mandan, sino también los que mandan mandar, sobre todo desde afuera. Una juventud que piense y sea coherente y consecuente, es inaceptable. El terrorismo de Estado con 30 mil jóvenes, en su mayoría entre 22 a 25 años es sentencia apodíctica de esto que afirmamos.
            Consecuentemente creemos que el peronismo de Punta Alta debe rescatar sus jóvenes de ayer para vigorizar y alentar la juventud de siempre. Everardo Facchini, es el primero en la lista de espera. Como para que nos distanciemos de la expresión del capo naval de la taquería (“la gente es una mierda (toda la gente)” y que todo “salto cualitativo” conlleve la esperanza de ser cada día además de capaz, más patriota comprometido y sobre todo, un hombre de bien dispuesto a jugarse por el bien, la verdad, la justicia y la soberanía nacional.
            A medio siglo de aquel “salto cualitativo” tus amigos y compañeros que compartimos este escrito, decimos:
Everardo Negro Facchini ¡Presente!
y solicitamos al Concejo Deliberante de Punta Alta, que la esquina de Brown y Rivadavia[4], testigo de los actos populares del peronismo que lo tuvo de orador en tiempos no fáciles, lleve su nombre.



NOTA FINAL DEL AUTOR, Eriberto De Pablo: Si comparten, sería grato ampliemos este borrador desde las sugerencias que estimen en más o en menos y luego, lo convertimos en un documento de todos quienes quieran firmarlo para su presentación.


Desde Viedma, Pcia. de Río Negro, 30.III.2005


[1] Estimada Anahí esta dirección me la dio el Negrito Coria y lo confieso, con "temor y temblor" porque también me dio la de Vila, correo de la hija mediante; lo que no me dijo es que la hija de este gran amigo común vive en la Plata y Vila en Punta Alta. ¿Qué tal? Pero este Introito baladí, viene a propósito de decirte y no se cómo, la preocupación que siento por mi inestimable y querido amigo Negro Facchini. Los comentarios, que me llegan incrementan esta preocupación. Por eso acudo a ti, para saber que está pasando, ¿Cómo anda el Negro? Supongo que ni él sabe de este aprecio que sentimos sus amigos.
Como te dije por teléfono, el Negro, lejos más docto que todos nosotros en cuestiones que de chico manejaba a la maravilla: conocimientos, información, locuacidad, audacia, arrogancia, retórica, historia, tango, derecho, etc., etc. Estando él en 4to. y 5to. Año, era un líder para los de primero y segundo.
1955 nos sorprende en esta situación, pocos lo seguimos, muchos se borraron, pero otros se fueron sumando, hasta que se levantó la proscripción del Peronismo. Entonces, entonces, vinieron los codazos y entre lumpen, "jerarcas" y burócratas desplazaron a los de valía, como el Negro Facchini. Pero todos, dadas nuestras juvenilias, llevamos algo del Negro. Quedamos marcados por una época, por la amistad y el reconocido liderazgo que a la distancia engrosó vínculos -con virtudes y defectos, aciertos y errores-  fraternales de amistad perenne. Hoy que el amigo esta pasando por un momento que espero sólo los rumores magnifiquen, deseo saber de su estado, ¿por qué?....por muchas cosas.
Si éste, estimada Anahí te llega, deseo recibir tu pronta respuesta. Por mi parte recuerda a mi amigo que pongo toda mi fe, que aunque no llega aún a un grano de mostaza, puede coadyuvar junto a la suya y vuestra y entre todos movamos montañas. ¿Por qué no?
Un abrazo muy fuerte y gracias por tu atención.
Rulo – Viedma –  24 de Febrero de 2005

[2]  Osvaldo Rigoni “El Gordo” ya fallecido, era unos años  mayor que nosotros, fue un compañero trabajador y en el momento de resistencia estuvo donde entendió que correspondía, aún a sabiendas de las consecuencias, una de las cuales fue el encarcelamiento, durante seis meses, hasta que lo rescató la solidaria movilización popular, en la prisión militar de Magdalena, provincia de Buenos Aires. Obviamente, durante la tiranía militar desatada el 24 de marzo de 1976, también fue preso y dejado cesante en su trabajo ferroviario. Vuelta la democracia, Osvaldo es elegido Intendente de Punta Alta, aún con su estilo frontal  algo personal.
[3]  Juan Carlos Vila “El Lobo” paradójicamente tiene un perfil físico que recuerda a Isaac Rojas, pero mental  que supera a éste con amplitud sideral. Es ingeniero civil, especializado en ferrocarriles, de pocas palabras y muchos pensamientos, estaba en todas, fue Decano de la Facultad Regional “Felipe Vallese” de la  UTN en Bahía Blanca y eso le llevó a sobrevivir a los Ponce, a las Tres A y al Proceso genocida, pero se tuvo que ir del país, exiliándose en Brasil; vuelta la Democracia, acompañó - en breve gestión - como Secretario de Obras Públicas al Intendente de Cnel. Rosales (Punta Alta, Pcia. de Bs. As.) cuyo nombre no recuerdo.
[4] Es menester consignar que el 11 de junio de 1998 el H. Concejo Deliberante de Coronel Rosales (Punta Alta) por unanimidad de sus miembros, respondiendo a petición de un grupo de ciudadanos entre los que se contó Everardo Facchini, dictó una Ordenanza Municipal mediante la cual se decidió declarar “el sitio ubicado en la calle Rivadavia, esquina Brown, como referencia histórica… por haber sido el espacio físico donde se desarrollaron innumerables reuniones en las cuales la defensa de la causa nacional y popular fueron el común denominador de sus oradores…” y a continuación impone que “se proceda a la señalización correspondiente de la siguiente manera : HOMENAJE A RAÚL SCALABRINI ORTIZ (1898-1959). ESTE LUGAR HA SIDO TESTIGO Y TRIBUNA DE LA ORATORIA MÁS SENTIDA EN DEFENSA DE LA CAUSA NACIONAL Y POPULAR”.

5 comentarios:

Diego Poggiese dijo...

esta historia no aparece en lo libros de historia, y si no se guarda se va yendo con los protagonistas. es fundamental recuperarla. muy bueno Edgardo!

edgardo dijo...

vos lo dijiste Diego, si no se guardan el tiempo se encarga de ocultarlas, creo que a la nueva generación de militantes le va a servir de estímulo el conocer otra realidad puntaltense mas comprometida.
abrazo

Pablo Vitolo dijo...

No me molesta ni me ofende que se critique el accionar del Dr. Alfredo R Vitolo como Ministro del Interior de Arturo Frondizi. Lo que si me molesta es que se de por ciertas opiniones y/o actitudes que no klo son. Manifestar que Vitolo era un gorila anti peronista es sencillamente no saber nada de el. Como ejemplo vale destacar que renuncio a su cargo para no firmar el decreto que anulaba las elecciones en la Prov. de Bs As cuando las elecciones de 1961. Para poder opinar primero hay que saber

Anónimo dijo...

PABLO VITOLO, no te ofendas. Era dìficil manejarse en aquellas època, con decirte que luego de haber ganado la elecciòn los integrantes de esta historia, recibìan el apoyo multitudinario de prácticamente todo el mundo...y al suspenderse las elecciones QUEDARON 7 SOLO 7... COMO SI FUERA LA NAVE DE LOS 7 LOCOS... PABLO... NO ES CASUALIDAD QUE NOS PASE LO QUE NOS PASA. Pertenecemos mayoritariamente a inmigrantes "cobardes" que abandonaron el país... ese gen... lo llevamos adentro. NO ES CASUALIDAD QUE PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA... SEA DESCENDIENTES DE INDIOS DE SALTA...

iepess@yahoo.com.ar dijo...

Queridos Coterráneos:
Queridos Compañeros:

Se nos ha ido un Patriota: ERIBERTO RULO DEPABLO falleció anoche, 15 de septiembre, doblemente fatídico para nosotros. A las 19 ocurrió su deceso en Bahía Blanca.

Hoy - 16 de septiembre - aniversario del día que en 1955 fuera convocado por la Patria para integrar la Heroica Resistencia Peronista, Rulo recibió sepultura en el cementerio de nuestra querida Punta Alta.

El último medio siglo y pico, Viedma, donde la represión de oligarcas, gorilas y cipayos creyó que lo arrinconaba y callaría, lo tuvo como vecino, docente JAURETCHEANO en la Universidad Nacional del Comahue, sindicalista y PERONISTA DE TODA LA VIDA.

¡Memoria de Gloria!
para el Militante de todas las RESISTENCIA.


Centro de Estudios Argentinos
"Raúl Scalabrini Ortiz"
(Punta Alta 1959 - De Pablo, uno de sus fundadores)

Agrupación Popular
(Punta Alta, 1956 - De Pablo, uno de sus fundadores)

Ateneo Palabra Argentina
(Punta Alta, 1957 - De Pablo, uno de sus fundadores)

Periódico RESISTENCIA
(Punta Alta - Eriberto Depablo, 1959, último Director, clausurado por infracción al decreto 4161 de la tiranía de Aramburu y Rojas)

Perseguido político
Siempre, desde el 16 de septiembre de 1955 y tras cada instauración de las tiranías que asolaron nuestro País hasta 1983

- en noviembre de 1957, RECORDAMOS AHORA, otra vez fue preso con otros jóvenes de la Resistencia Peronista de Punta Alta. En esta ocasión, POR PINTAR EN UN PAREDÓN frente a la entrada de la Base Naval Puerto Belgrano, este MENSAJE
(cuyo recuerdo fotográfico, que mantenemos en archivo, quedó en el Diario "EL ATLÁNTICO" de Bahía Blanca)
¡LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!