ACLARACIÓN TONTA PERO NECESARIA AL FINAL DE LA PAGINA HAY UN ENLACE QUE DICE ENTRADAS ANTIGUAS ES PARA VER LAS IDEM (LES DIJE QUE LA ACLARACIÓN ERA TONTA)

domingo, 6 de noviembre de 2011

LO PROMETIDO ES DEUDA




Sigo poniéndome al día, el texto que coloco a continuación me llegó por mail el día del aniversario de la muerte de Nestor y lo quería compartir en este espacio porque está escrito  desde el corazón de un joven estudiante y militante,  que al igual que muchos otros, en estos tiempos tan lindos que nos toca vivir, transformó el dolor en mayor compromiso.
Después de leerlo me emocioné (soy un grandote boludo que se le va a hacer), y  prometì que si se destrababa Blogger lo publicaba, ahora cumplo. 
 Si alguno quiere decirle algo, dígaselo, se que lee este blog, no comenta de puro vago nomàs. 



Leí esta nota de Pablo Ferreyra, y me dieron ganas de escribir. (http://www.telam.com.ar/suplemento/35/nota/611/)
No me acuerdo cuándo fue la primera vez que escuche de él, supongo que fue por allá por el 2003, pero no sé.
Hoy 27 se cumple un año de que se fue, un año de que nos dejó, un año de que muchas cosas de las que yo hacía, sentía, pasaron a tomar forma, nombre. Y para todo eso fue necesario llorar, pero bien, como se llora a poca gente.
Dicen que las cosas que impactan de lleno en el corazón de la gente se cuentan de manera diferente, no se relata el hecho en sí, sino qué estaba haciendo cada uno de nosotros al momento de enterarnos. Yo estaba en mi casa, cebándole unos verdes a mi hna que tenía que hacer un trabajo para la facultad. Era un miércoles feriado, por el censo vió, estábamos esperando al censista, con facturas, porque nosotros sí lo íbamos a dejar pasar. A mi el feriado me venía de perillas, para descansar un poco de la campaña electoral estudiantil, porque nos jugábamos contra la derecha disfrazada de izquierda por el centro de  estudiantes. Íbamos por todo cómo alguien (hasta ese día no podría haber dicho quién exactamente) nos había enseñado, o mostrado. La cuestión es la siguiente, nuestros dos viejos estaban de censistas allá por la ría no-tan-blanca, entonces queríamos saber cómo les iba, entonces los llamábamos cada dos por tres.  Yo no quería prender el tele, pa´ no joder a la negra, pero el vicio me ganó. Cuando la imagen dejó de estar oscura (porque negra es mi hna) leo en letras claras en el zócalo de vaya uno a saber que puto canal: “Internaron a Néstor K”. La re puta madre -dije yo- otra vez no se cuidó si hace poco le hicieron la otra operación, ¿por qué no se cuida? Qué cagada –dijo la negra-.
Y así con el tele en silencio seguíamos haciendo girar el mate, mirándo con cada vez más ganas las facturitas.
De golpe pasa todo al mismo tiempo. Golpean la puerta, antes de levantarme, miro el tele “MURIÓ NÉSTOR KIRCHNER”, con la inercia del haberme levantado llego hasta la puerta sin entender muy bien, termino de hacerlo cuando veo al censista.   –hola, como estas, pasa. LA RE PUTA MADRE COMO PUEDE SER, MIRÁ NEGRA. Si viejo sentate, querés facturas? , como te trataron los vecinos?  CAMBIA DE CANAL NO PUEDE SER!, ya te respondo si? Aguantá que no entiendo nada. SE MURIÓ LA PUTA MADRE, SE MURIO, Y AHORA?  -Che, te jode si hago algunas llamadas?, no puedo creerlo- dice el censista, y me rescato que es un militante del partido de Sabatella.
De las respuestas al censista y el almuerzo no me acuerdo nada. Una nebulosa, con una sola pregunta ¿y ahora?. Y ahí empecé a ver algunas cosas, había cosas que no podíamos perder, cosas que nunca habíamos tenido, pero que ahora que eran nuestras no íbamos a ir para atrás, pero, ¿sin él? Él. Sí, EL, con cada vez más mayúsculas, con letra más grande si es posible. Porque de eso fue de lo que me dí cuenta también, de lo grande que EL era, porque nos había hecho grandes a nosotros.
El teléfono era una cosa que no paraba de sonar, estaba pegado a mi oreja. Había muchas preguntas, pero una sola certeza: Había que ir a la Plaza, a Nuestra Plaza. A las 6 de la tarde en punto, con todos los compañeros, amigos, novia, nos encontramos en la Estación de Trenes, con una incertidumbre y una tristeza como nunca había sentido, pero como nunca. Porque  ésta era una pérdida diferente, no sé cómo explicarla, todavía hoy no sé. Una de las cosas que más aturdía era el silencio, como si sintiéramos el peso de lo inevitable, como si sintiéramos miedo, cagazo, para explicarnos mejor. La gente se subía en las estaciones siguientes y se nos acercaba, con banderas argentinas colgando, como si la tristeza se notara mucho, e hiciera necesario que vayamos cada vez más juntos. Y hubo uno que empezó, no sé quién fue, pero empezó a cantar, y lo seguimos todos, en principio con inercia, bajito, como para no molestar. Pero toda esa bronca contenida, ese cagazo, ese qué-se-yo-qué-carajo-era, fue transformándolo en un grito cada vez más fuerte. Con esa misma canción, sin parar de cantar, llegamos a la plaza. Y la vimos llena, como habíamos soñado despiertos que debería estar. Y mucha gente que estaba a los costados nos aplaudía, cantaba con nosotros, también las madres, y ahí sí, no aguante, lloré con ellas.
Al otro día fui de nuevo, no a verlo a EL, sino a vernos a todos, ahí en la plaza, dando vueltas, cantando, dándonos fuerza entre todos, como diciendo: -Sí, se nos fue, pero nosotros seguimos, con la fuerza que tengamos, con la cris, y con todos nosotros, que no sólo lo vamos a recordar, sino que vamos a hacer que el sienta que hizo lo que tenía que hacer, para que nosotros también hagamos lo que nos toca”.
Pero no todo fue tristeza. Al vernos todos juntos, al reconocernos en la cara del otro, en la cara de Cristina, pudimos darnos cuenta de cuál es la esperanza, la de ir para adelante, con memoria, verdad y justicia, de ir hacia la Patria Grande, de ir construyendo día a día la justicia social, con más oportunidades para cada uno de nosotros. Y eso fue lo que EL nos dejó, la esperanza, la capacidad de poder discutir con los amigos, de poder hacerlo en cualquier lado, porque la política es nuestra, no de algunos, es de todos, y él nos la devolvió.
Y también en lo personal me dio algo, la posibilidad de compartir la política con mi familia, con toda. Y eso  no es algo tan fácil de lograr, de que todos nos pongamos del mismo modo de ánimo porque a todos nos cambia el humor de una u otra forma la política. Hasta me dio la posibilidad de llorar juntos. Y eso tampoco pasa con cualquiera.
Los resultados del domingo muestran que algo de caso le hicimos, que lo extrañamos, siempre lo vamos a hacer. Pero que seguimos para adelante, como EL nos enseño.  Como dijo un amigo, medio gol es de él.
Y me olvidaba, el centro también lo ganamos. EL tiró el centro atrás..