ACLARACIÓN TONTA PERO NECESARIA AL FINAL DE LA PAGINA HAY UN ENLACE QUE DICE ENTRADAS ANTIGUAS ES PARA VER LAS IDEM (LES DIJE QUE LA ACLARACIÓN ERA TONTA)

jueves, 7 de abril de 2011

PUERTO ROSALES IV DÍA DEL NIÑO (1era parte)

Nada nos emocionaba más que el día del niño. El barrio era un hervidero de párvulos dirigiéndose hacia la zona de la escuela (la original, después se hizo otra) donde se realizarían todos los juegos "pedagógicamente" pensados por los organizadores.
Se empezaba con carreras varias, tratando de acomodar la tropilla infantil de acuerdo con la edad, corríamos el largo de la cuadra, carrera de tres pies, y la reina de todas, la de embolsados. Para esta competencia se pedía con anticipación que alguien consiguiera bolsas de arpillera (las originales, no las de plástico), que generalmente eran sacadas de algún lugar misterioso donde las tenían guardadas (por no decir tiradas), esto daba como resultado que al introducirnos, en pantalones cortos, nuestras piernas fueran atacadas por todo tipo de elementos que iban desde rosetas y arañas hasta bosta de caballo seca, cada vez que un niño sacudía la bolsa para abrirla, salía de la misma una nube de polvillo  que dejaba ahogados a la mayoría de los competidores.
Ver esta competencia, para el público era un  placer, las risas brotaban a lo largo de todo el recorrido, ya que en las categorías menores las bolsas (cabe aclarar que eran todas del mismo tamaño), llegaban hasta el cuello, transformando al precoz atleta en una especie de oruga olímpica , que asomaba la cabeza de ese capullo marrón y mugriento.
Las edades intermedias , entre 7 y 10 años, no causaban mayor alborozo ya que las arpilleras, salvo escasas excepciones, llegaban hasta la cintura, lo que permitía un desenvolvimiento casi perfecto. El momento culminante acaecía con los más grandes, de 11 a 13 años,ya que las bolsas, en la mayoría de los casos llegaba hasta la rodilla, provocando que la competencia se transformara, en una sucesión de forzosos encuentros con el suelo, que incitaba a las chanzas, de los jocosos espectadores.
Luego venía el turno, dentro de las carreras, de la competencia del huevo y la cuchara, que permitía a las niñas del barrio demostrar sus habilidades. Sólo debían presentarse con una cuchara sopera, recibir un huevo , pararse en la linea de largada y avanzar lo más rápidamente posible sin que el blanco tesoro cayera del utensilio que se encontraba al  final de la extremidad superior hábil de la competidora (la cuchara había que llevarla con el brazo extendido ¡Bah! ) (#) No era tan sencillo como parecía, se veían en las nenas, diferentes técnicas relacionadas con el paso, que podrían separarse  en : corto con las rodillas juntas, casi sistítico o  largo y estilizado más acorde con un desfile de modelos que con estas aguerridas lides. No faltaban las futuras "histéricas" que ni bien sonaba la orden de largada, salían corriendo desesperadas, sin ninguna técnica y fracasaban a los pocos metros.
La  reglamentación no figuraba entre las más complicadas del canon deportivo mundial, la cuestión era que el huevo podía caerse al suelo, arenoso en su mayoría, pero si se rompía la atleta quedaba automáticamente eliminada.
Para las mujercitas del barrio este juego era importantísimo y la prueba de esto lo da lo sucedido en una de las tantas competencias "huevocucharísticas" y que quedó como anécdota infaltable, contada en cada casa en las frías tardesnoches del invierno puertorrosaleño.
Era la última carrera antes del mediodía, el ambiente tenso, el público expectante, las amazonas en fila, con sus brazos que culminaban en relucientes cucharas soperas, en cuyos mangos brillaba un ancla grabado, que demostraba su particular origen.
Un miembro del jurado pasa colocando los huevos en cada receptáculo, ya está todo listo, comienza la carrera, el paso es parejo, pero hay una de las competidoras que corre sin ningún tipo de cuidado, pierde el preciado elemento que cae al suelo y ante la atónita mirada del gentío, lo levanta intacto y prosigue, hay gente que cuenta con la suerte de su lado, a los pocos metros se repite la escena con idéntico desenlace, ¿será suerte o....?, ya a la tercer repetición del suceso, las caras de todos denotan duda....desconfianza...Es algo nunca visto en los anales deportivos de esta pequeña pero atlética localidad.
Fin de la competencia que es ganada por esta afortunada heroína....al instantela rodean los miembros del jurado, no se ve bien, es un cúmulo humano del cual emerge firme una mano que sostiene al huevo triunfador, lo presiona y ante la sorpresa de todos se deshace en pequeñas partículas, -¡Está cocido!- se escucha y un murmullo de desaprobación se instala de manera letal.
No sé en qué momento cambió el útil, ni cómo lo hizo, sólo sé que me sentí solidario con ella, me parecía que semejante muestra de habilidad mágica, no merecía ser juzgada tan duramente. En esto iba pensando cuando volvía a mi casa para almorzar. A la tarde vendría lo mejor, pero eso es excusa para otra entrada....(Continuará)
# algunas versiones hablan del juego en su modo cuchara- boca, en el barrio este estilo se empezó a utilizar recién en los ´80.

2 comentarios:

manuel el coronel dijo...

postazo compañero, postazo!

Se me vienen a la mente también las kermeses...yo creo que uno de los tantos ministerios, el de seguridá pongalé, debiera tener una subsecretaría que se encargue de mantener estas cosas...(que sea el de seguridad era una joda claro, mejor la secretaría de Cultura)

edgardo dijo...

estoy de acuerdo coronel, quizás creando una subsecretaria de fiestas, eventos y chocolateadas. hablando de chocolateadas en la segunda parte se viene el chocolate lo invito a leerla cuando la suba